Si os fijáis en el título de este disco os sonará de algo, ¿no?. "What's Going On" es el título del que quizá es el álbum de soul más importante de la historia y su artífice, Marvin Gaye, no necesita presentación. Cuando alguien en nuestros días saca un disco de versiones he de decir que el escepticismo se apodera de mi mente. Estos trabajos adolecen de dos inconvenientes reflejados en dos polos prácticamente opuestos: el primero se pone de relieve cuando se quiere ser tan fiel que el producto final es calcado al original y el segundo, por el contrario, se da cuando se intenta innovar tanto que se pierde la esencia de la grabación de la que se pretendía partir. Sin embargo, la Dirty Dozen Brass Band se queda en un perfecto equilibrio entre ambas para homenajear a su patria chica, Nueva Orleans, devastada por el huracán Katrina y dejada posteriormente de la mano de Dios por la administración racista de George W. Bush. La portada deja clara la intención de esta formación de viento: realizar un tributo a a la ciudad que todo amante de la música debería convertir en su Meca particular desde la rebeldía del Marvin Gaye de principios de los setenta. Y es que si en algo tiene tradición la ciudad más importante del estado sureño de Louisiana es en la proliferación de bandas musicales callejeras. Este último "What's Going On" es, por tanto, y como lo fue el primero, un canto a la libertad, a la igualdad y a la dignidad y, a falta de la voz del insustituible Marvin, los metales y las percusiones de la Dirty Dozen Brass Band te llevan de la mano del Black Power para dar cobijo a, sencilla y llanamente, una música maravillosa. Compuesta actualmente por un trombón, dos trompetas, dos saxos (uno barítono y otro tenor), una guitarra, el sousafón que Kirk Joseph hace sonar como un bajo eléctrico tocado por el mismísimo James Jamerson y los tambores de Terence Higgins, la banda añade a sus filas para la ocasión al batería y percusionista de los Innocent Criminals de Ben Harper e hijo de Hank Mobley, Leon Mobley y Anthony Marinelli a los teclados. Además, y a pesar de ser un álbum principalmente instrumental, la numerosa banda se viste de gala para recibir la ayuda procedente de los rappers, ya míticos, Chuck D (de Public Enemy) y Guru (de Gang Starr), y de las voces de Ivan Neville (sí, el hijo de Aaron), Bettye LaVette y G. Love. Si ya habéis salivado lo suficiente durante la lectura de estas líneas, sólo os queda comprar un disco que, sin ningún lugar a dudas, puede ser calificado como de lo mejor de 2006 y si me apuráis también de los que va de década. Un poderoso compendio de soul, funk, Hip-Hop, jazz y música de Nueva Orleans. Total: otra vez, Great Black Music. No paramos, oiga.

Reseña publicada originalmente en la página Blacksoundhistory.

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