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El World Saxophone Quartet sigue en forma

En 2006, el mítico World Saxophone Quartet publicaba "Political Blues", un trabajo que, sin entrar en el núcleo de sus esenciales, representaba una muy buena actualización de su ya legendario sonido y donde encontrábamos, como cuarto corte del disco esta composición llamada "Let’s Have Some Fun Blues". Atención al trabajo desarrollado en las baquetas de Lee Pearson y por Jamaaladeen Tacuma, ínclito bajista de los Prime Time de Ornette Coleman. Para enmarcar.

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David Murray y el Gwo-ka

Aparte de ser uno de los músicos más importantes de los últimos treinta años, David Murray es un saxofonista camaleónico que bebe continuamente del concepto de Great Black Music. tan pronto te hace discos de aguerrido free, como te desarma a baladas convirtiéndose en un Ben Webster contemporáneo y como puede hacerte mover los pies con su perfecta asunción de sonidos africanos, caribeños y latinoamericanos como el son, el tango o el gwo-ka. Precisamente a esta última cultura radicada en Guadalupe ha dedicado alguno de sus últimos proyectos. Os dejo por aquí algunos directos con algunos de los maestros en esto del gwo-ka como Klod Kiavue o Francois Ladrezeau aparte de acompañantes de primer nivel como Christian Laviso y Jaribu Shahid. Música con muchísimo cuerpo y enjundia.

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David Murray - The Devil Tried To Kill Me (Justin Time, 2009)

Última y extrañamente David Murray está bastante quiero musicalmente hablando. Ha pasado de publicar varios trabajos al año a lanzar cosillas cada vez más selectivas. En 2009 sólo sacó un disco, su tercera colaboración con músicos de Guadalupe llamada "The Devil Tried To Kill Me". En ella prosigue con su investigación de sonidos en los que cada vez el saxofonista tenor y clarinetista bajo parece más interesado. Este interés se pone de manifiesto en el tratamiento que aquí recibe la música: tenemos jazz, tenemos funk, tenemos acercamientos a la música africana y, como no, gwo-ka, ese maravilloso entramado de ritmos procedente de la isla caribeña citada anteriormente. Los músicos que le acompañan son algunos de los que ya le flanquearon en la segunda entrega de esta serie de orientación (digamos) étnica: Klod Kiavue, Christian Laviso y Jaribu Shahid más algunos nuevos como el músico de blues Taj Mahal (que lo borda en la tenue y resposada a la par que maravillosa "Africa") y la vocalista y pianista Sista Kee además de añadir un segundo guitarrista a la ya de por si extensa formación. Por lo demás, tenemos a un Murray bastante contenido en sus intervenciones. Sí, están presentes los agudos y sobreagudos y los graves y sobregraves que en él son característicos, pero mucho más suavizados en pos de una mayor facilidad de escucha. Pero quizá con lo que me quedo es que "The Devil Tried To Kill Me" te hace bailar y mucho. Vamos, que me estoy planteando incluir algunos de sus temas en la siguiente sesión que haga. Puede que no sea su mejor trabajo, pero logra mantener el interés del oyente gracias a unas intervenciones de lujo tanto por parte del propio Murray como de los instrumentistas, todos de primer nivel, que le acompañan. Tras este baño de ritmo, quedamos pues a la espera de la siguiente y seguramente fascinante grabación del que posiblemente es el saxofonista tenor más importante de su generación.

P.D.: Os dejo dos versiones de "Africa". La primera es la que incluye el disco, es decir, la de Taj Mahal. La segunda es una que he encontrado por ahí. Data de 2007 y la vocalista es (oh sí!) Cassandra Wilson.

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World Saxophone Quartet - Political Blues (Justin Time, 2006)

La verdad es que lo más difícil a la hora de escribir este pequeño artículo ha sido ponerle una etiqueta. Finalmente no me he decidido por ninguna, así que todos mis esfuerzos por sintetizar en un solo estilo el disco que estoy comentando han sido en vano. No obstante, nunca me he alegrado tanto de esta indecisión y es que “Political Blues” es simplemente y a secas, música negra en el amplio sentido de la palabra. No es sólo jazz, no es sólo funk ni sólo blues, sino un conjunto de todo. Si a esto le añades los consabidos guiños a África, tenemos en nuestras manos una obra de tamaña envergadura. Y es que ese siempre ha sido el objetivo del World Saxophone Quartet desde que nació hace más de 30 años. Además, este último trabajo a su nombre constituye una de las pocas ocasiones en los que se los puede escuchar acompañados de otro tipo de instrumentación que no sea estrictamente el saxofón. Al núcleo duro del WSQ formado por Hamiet Bluiett al barítono, Oliver Lake al alto y soprano y David Murray al tenor y al clarinete bajo, se unen por y para la causa, y para reemplazar al inolvidable Julius Hemphill, el alto y soprano Jaleel Shaw y en dos cortes, Bruce Williams en los mismos tipos de saxofón. Asimismo, tienen especial preponderancia músicos tales como el trombonista Craig Harris que además firma algun tema, y la absolutamente maravillosa base rítmica formada por el gran Jamaaladeen Tacuma al bajo eléctrico y un batería, Lee Pearson, que deja la boca abierta con sus cajas, bombos y platillos y que es capaz de pasar del blues más abrasivo y sensual al funk más elegante con una facilidad que ya quisieran para sí mismos muchos baterías de rock. Sin embargo, hay dos aspectos que saltan al oído nada más comenzar: el primero es el apartado meramente musical que supone un auténtico festival afro que va desde el blues de canciones como “Spy On My Blues”, “Hal’s Blues” o la versión del tema de Muddy Waters, “Mannish Boy” con el guitarrista James Blood Ulmer como invitado de excepción, hasta el espiritual de “Amazin’ Disgrace” (con una emocionante Carol Amba Howthorne) pasando por el funk y el Hip-Hop de “Let’s Have Some Fun” donde Pearson está para hacerle una estatua y los ritmos inclasificables representados en el propio “Political Blues” en el que Murray se atreve incluso a cantar, con mucho feeling, por cierto. El otro apartado, el lírico, es el otro aspecto remarcable. En las tres canciones con parte vocal el WSQ carga sus tintas contra la administración Bush y por su actuación en los días posteriores al devastamiento de Nueva Orleans causado por el impacto del huracán Katrina, cuando se puedo ver tan solo un día despues de la catástrofe al presidente jugando apaciblemente al golf. “Political Blues” es un claro ejemplo de eso que que en su momento el Art Ensemble Of Chicago llamó Great Black Music (Gran Música Negra). Un conglomerado de todas las músicas que disfrutamos en BSH y que deberían gustar a todos y cada uno de los amantes de este sonido celestial y, por ende, a todos nuestros lectores. Todos los críticos coinciden en que este no es de los mejores discos del World Saxophone Quartet. Yo no estaría tan seguro. A los hechos me remito.

Reseña publicada originalmente en la página Blacksoundhistory.

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David Murray - Sacred Ground (Justin Time, 2007)

David Murray es quizá el tenor más destacado de su generación y el más importante de los, al menos, últimos 30 años de la historia del jazz. En este tiempo su saxo ha brillado con luz propia en un estilo que, para muchos, parece acabar en los años sesenta con el advenimiento del free jazz. Sin embargo, Murray pertenece a esa clase de músicos capaces de llevar ese jazz que parecía estancado a un nuevo estadio. Su visión neoclasicista recoge todos y cada uno de los estilos negros distribuidos, no solo a lo largo y ancho de EEUU, sino también en determinadas regiones del Caribe (veáse Guadalupe) y, por supuesto, de África, lo que le convierte en uno de los pocos elegidos que asimilan en su forma de tocar la diáspora negra a través de su ya larga y castigada historia. Con ya unos cuantos años que pesan sobre sus espaldas, Murray sigue dando muestras de buena salud musical. Ejemplo de ello es su último trabajo. Llamado “Sacred Ground” supone un retorno a su laureado cuarteto, en esta ocasión llamado Black Saint Quartet, pues a su cuasi divina interpretación al saxo tenor y al clarinete bajo hay que adicionar la batería de Andrew Cyrille, el contrabajo de Ray Drummond y un pianista, LaFayette Gilchrist, que tiene la difícil labor de suplir al gran John Hicks protagonista pianístico en anteriores incursiones a cuatro del saxofonista y fallecido un año antes. La banda se ve completada por la inefable e insustituible Cassandra Wilson que con su grave voz borda dos poemas compuestos para la ocasión por el poeta afroamericano Ishmael Reed: el propio “Sacred Ground”, una preciosa y emocionante balada y un delicioso blues llamado “The Prophet Of Doom” que estremece gracias al sentimiento que desprende. Por lo demás, la formación firma, sin lugar a dudas, el mejor trabajo del año pasado en cuanto a jazz se refiere. Gilchrist está sublime al piano y Drummond y Cyrille son Drummond y Cyrille sin más. No hay nada que añadir. Si no me creéis, podéis comprobarlo en composiciones como “Banished”, única vez que Murray muestra su clarinete bajo y donde el contrabajo tocado con arco de Drummond pone la emoción a flor de piel, “Family Reunion” o como hacer jazz con sabor R&B y no morir en el intento, “Believe In Love”, aproximación del saxofonista a los ritmos latinos o “Transitions”, espectacular de principio a fin. Todas ellas, por supuesto, regadas por los característicos sobreagudos y graves que nuestro protagonista arranca de su instrumento y que actualmente le hacen único en su estilo. No hay nadie que hoy día suene como él. Su personalidad al soplar no es otra cosa que el reflejo de su talento. Talento este que le sirve para conjuntar sonidos ásperos con melosas y dulces melodías cuando la composición que interpreta así lo requiere. Este es el común denominador en “Sacred Ground”. Una obra de arte en estado puro. Házte con ella o te arrepentirás tarde o temprano.

Reseña publicada originalmente en Blacksoundhistory

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David Murray en el Village Vanguard

Una de las mejores experiencias de mi vida fue presenciar en directo hace dos años a David Murray y su banda (Hamid Drake, Jaribu Sahid y Lafayette Gilchrist) en el Colegio Mayor San Juan Evangelista. Desde entonces, comencé a comprar discos suyos apasionadamente hasta convertirse en uno de mis tenores favoritos. No obstante, muchos lo consideran el saxofonista más importante de los últimos 25 años. Aquí le vemos en el Village Vanguard, conjuntando como siempre tradición y vanguardia, junto a una banda de ensueño también: John Hicks (piano). Fred Hopkins (contrabajo) y Ed Blackwell (batería). ¿La canción? "Morning Song", incluída en el disco de 1983 de mismo nombre.

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