Siempre con un pie en la vanguardia y otro en la tradición, Andrew Hill nos dejó hace dos años convertido en uno de los pianistas más importantes de los últimos 50 años y tocando hasta el fin de sus días. Todos sus trabajos tienen especial interés pero quizá los que más me interesan, aparte de alguno de sus últimos discos, son sus Blue Note. En 1968 y junto a Charles Tolliver (trompeta), Joe Farrell (saxos tenor y soprano), Billy Higgins (batería) y Victor Sproles (contrabajo) publicó este "Dance With The Death" en los últimos coletazos de una década muy fecunda para él. El sonido que nos ofrece es un avanzado post-bop, con leves jugueteos libres, bluesísticos y afrocubanos donde destacan, sobre todo, el piano del propio Hill y la trompeta de Tolliver, sin que el resto desmerezca, por supuesto. Todos ellos son pequeños genios que aportan su pequeño granito de arena para la consecución de un álbum enorme y de factura impecable.

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