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Garage A Trois - Outre Mer (Telarc, 2005)

Hace unos años, cuando conocí a Garage A Trois y ví los cuatro músicos que se habían juntado para llevar a cabo el proyecto, no lo pensé un instante y me hice con el considerado su mejor trabajo, este "Outre Mer", sin apenas haberlo preescuchado. Y es que de la unión de Charlie Hunter (guitarra de 8 cuerdas), Mike Dillon (percusión, vibráfono), Skerik (saxos) y Stanton Moore (batería) sólo pueden salir cosas buenas y juro y perjuro que este impresionante cacharro así lo demuestra. Y eso que este tipo de experimentos juntando a excepcionales músicos bajo las mismas siglas no siempre salen bien, pero no sé que tendrán estos que incluso, en algunos momentos, mejoran claramente algunos pasajes de sus respectivas carreras en solitario. Bueno, al lío. Para el que nos los conozca, Garage A Trois practican una especie de  intrincado soul/jazz/funk con elementos tomados del blues y de la música de Nueva Orleans, no en vano Stanton Moore es oriundo de allí. Precisamente Moore es el primero que me salta a la mente al recordar este trabajo pues se muestra intratable a lo largo de todo el repertorio, con una cantidad de recursos insultante, unos polirritmos reminiscentes de los grandes baterías de su tierra y un poderío a lo Meters espectacular. Los demás no se quedan atrás y se muestran, también  y en todo momento, como músicos de primera fila. De Charlie Hunter todo lo que se diga es poco. Aquí está algo más comedido en el empleo de la sonoridad como hammond de la guitarra de 8 cuerdas pero se le puede escuchar en más de una ocasión desarrollando las líneas de bajo del combo. Espectacular. Mike Dillon otorga con su vibráfono un toque jazzístico a lo Bobby Hutcherson pero enfocado hacia el groove y Skerik pues es Skerik, un pedazo de saxofonista que aquí demuestra unas cualidades inmensas tantos en sus solos como en los meros acompañamientos que hace a la sección rítmica. "Outre Mer" es un discazo, me atrevería a decir que uno de los mejores discos de esta primera década del siglo XXI en su género. Es gloria bendita escuchar cosas tan apabullantemente buenas como esta.

Podeís escuchar su "Bear No Hair" aquí.

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D'angelo - Voodoo (Virgin, 2000)

El considerado padre del nuevo movimiento soul se destapó en 2000 con un trabajo completamente distinto al que nos sedujo cinco años antes y que tituló Brown sugar. Un álbum que se convertiría a posteriori en la ópera prima perfecta de dicho movimiento. Pero lo que poca gente esperaba era que D’angelo se la jugara con un cambio tan explícito en su segundo disco, Voodoo. Un cambio que no tenía por qué llevar a cabo debido al éxito de crítica y ventas de su primer largo pero que, sin embargo, realizó, elevando su música hasta otro nivel más cercano a la divinidad, lo que describe una personalidad propia repleta de genialidad.

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Los Garage A Trois suenan así


O mejor dicho sonaban, porque su último trabajo, "Power Patriot" (2009), deja bastante que desear con respecto a sus anteriores incursiones en el groove jazz, jazz-funk o como se quiera etiquetar su música. Ahora la formación ha variado, pero en sus comienzos estaba formada por Stanton Moore (batería), Charlie Hunter (guitarra) y Skerik (saxos) aunque pronto se completó con la participación de Mike Dillon (percusión y vibráfono). Desde mi punto de vista, su mejor disco es "Outre Mer", banda sonora original de la película francesa del mismo nombre publicada en 2005. Es aquí donde tienen verdaderas obras de arte como este "Bear No Hair" que sonó en quinto lugar en mi última sesión. Me vuelve loco la batería de Moore en este corte con las dos baquetas golpeando la membrana a la vez.

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T.J. Kirk - T.J. Kirk (Warner Bros, 1994)

T.J. Kirk. Con este nombre, lo primero que a uno se le viene a la mente es que se trata de un músico solista  La verdad es que no se va muy desencaminado porque, aunque se trata de una banda, dicho nombre procede de la unión de tres solistas legendarios en el ámbito de la música negra. La T corresponde a Thelonious Monk, la J a James Brown y el Kirk proviene efectivamente de Rahsaan Roland Kirk, y que mejor tributo a estos tres personajes clave que formar una banda que reinterprete algunas de sus más destacadas composiciones. Vale, de esta forma acotan mucho su proyección, pero también es verdad que el repertorio de los artistas antes nombrados es tan extenso que hay material de sobra para llenar varios elepés. Bueno, el caso es que el proyecto surge por parte de Charlie Hunter, uno de mis guitarristas favoritos, que, conjuntándolo con su propia carrera personal decide juntar a los también guitarristas Will Bernard y John Schott y al batería Scott Amendola para formar, junto a él mismo tocando también el bajo, este cuarteto. En 1994 sacaron este primer trabajo homónimo. Con un sonido con billete de ida y vuelta entre el jazz, el funk y el soul, con pinceladas de reggae y rock, la banda revisita clásicos de Monk como "Teo", "Bemsha Swing", "Hump" o "Epistrophy", temas del padrino del soul tales como "Soul Power" o "Cold Sweat" y composiciones de Roland Kirk como la curiosa versión reggae que hacen del conocido "Voluntareed Slavery". La música que extrae el grupo, como tod@s supondréis, es un jazz infectado de groove donde destaca, una vez más, la guitarra de ocho cuerdas que Hunter hace sonar como un hammond. Ahora bien, no hay que perderse tampoco los desarrollos, que en las guitarras, llevan a cabo Bernard y Schott y la batería musculosa de Amendola. T.J. Kirk quizá no sea una banda que aporte demasiadas cosas nuevas  al panorama groove dado lo limitado de su repertorio, límite que, por otro lado, se ponen ellos mismos. Pero esto también juega a su favor. Pocos son capaces de hacer unas versiones tan originales y desenfadadas de material tan clásico y culto como ellos. Y después están sus componentes, unos pedazo de músicos todos ellos. Así que, ¡al carajo con la innovación!. Suenan de lujo y punto.

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Dj Logic - Zen Of Logic (Ropeadope, 2006)

Desde mi punto de vista, hace falta tener una percepción como músico del DJ para poder disfrutar de discos como éste. Lo digo porque hay bastante gente que piensa, un tanto radicalmente, que porque un DJ no toque un instrumento al uso, es menos artista que otros. Pues nada más lejos de la realidad. Un tío con talento puede hacer con los platos auténticas maravillas y ese es precisamente el caso de DJ Logic y su último trabajo hasta la fecha, "Zen Of Logic". Encargado de la composición de todos los temas y de los scratches y beats de todo el disco, nuestro amigo Logic se acompaña de músicos de probada valía y trayectoria en el ámbito del jazz más cercano a su vertiente más groove y del hip-hop. De esta manera, encontramos a John Medeski, Charlie Hunter o Scotty Hard a los que hay que añadir las voces de Sub-concious y Latasha Nevada Diggs pero también los rabiosos metales de la Antibalas Orchestra. El sonido del disco es hip-hop, sí, pero procedente de varios afluentes que confluyen en el mismo propósito: una calidad y riqueza instrumental extraordinarias. DJ Logic nos muestra en este trabajo cómo hacer un álbum de hip-hop semi-instrumental, con la misma atracción orgánica que pueda poseer un disco de funk o neo-soul y eso tiene muchísimo mérito.

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