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Sarah Vaughan - With Clifford Brown (Emarcy, 1954)

Aunque su aparición fue algo posterior a la de las primeras grandes (Billie Holiday, sobre todo), Sarah Vaughan pertenece, por méritos propios, al selectivo olimpo que forman las vocalistas más representativas del jazz del siglo XX. Su capacidad de improvisación y su maravilloso vibrato capaz de alcanzar límites insospechados además de su facilidad para tocar de manera sólida el piano, son el fantástico legado que nos ha dejado. Influencia clave para las más grandes artistas, desde Aretha Franklin o Gladys Knight, hasta Jill Scott, escribió desde joven su nombre con letras de oro en la historia de la música, brindándonos momentos inolvidables que jamás podremos agradecerle lo suficiente.

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Jackie McLean - Destination Out! (Blue Note, 1963)

Jackie McLean fue uno de esos aventureros que comenzaron su andadura en los cincuenta tocando hard bop convencional para sumergirse en los sesenta en determinadas exploraciones hacia las tendencias más libres que en ese momento comenzaban a aflorar en el jazz. Con Grachan Moncur III, Bobby Hutcherson, Larry Ridley y Roy Haynes, "Destination Out!" supone una de las cimas del saxofonista. En él se demuestra esa continua indagación hacia el free sin dejar de ser hard bop. Moncur juega un papel primordial componiendo tres de los cuatro temas (el otro lo firma el propio McLean) de un disco considerado por muchos una obra maestra. Y es que Jackie McLean no hizo, al menos que se sepa, disco malo y si alguien lo conoce que hable ahora o calle para siempre.

Reseña publicada en el número 8 de la revista Soul Nation

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Sarah Vaughan - At Mister Kelly's (Verve, 1957)


Para un servidor la debilidad vocal absoluta es la diosa de ébano, Billie Holiday. Pero hay más diosas en mi olimpo particular. La segunda posición de ese podio imaginario es para Sarah Vaughan. Tan sólo tres años después de grabar esa inmensa colaboración con el trompetista Clifford Brown, Vaughan firmaba un directo escalofriante protagonizado por la gran intensidad que domina su perfecta y precisa forma de cantar. Un repertorio plagado de estandars y unos músicos de excepción, (Jimmy Jones al piano, Richard Davis al contrabajo y Roy Haynes a la batería), que bordan el acompañamiento a la gran dama hacen el resto. Álbum precioso, tranquilo, sencillo a la vez que complejo y, sobre todas las cosas, emocionante como él solo.

Reseña publicada en el número 7 de la revista Soul Nation.

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